Los impuestos en la contabilidad de una empresa

EL ESTADO moderno ha dejado de ser Estado-policía para convertirse en político-social. Aumentó, como consecuencia de esta transformación, las funciones a su cargo y, por lo tanto, las erogaciones o gastos necesarios para atender debidamente a aquéllas.

Los servicios hospitalarios, la asistencia social en sus diversos aspectos, la instrucción pública, ete., son otros tantos ejemplos de esas nuevas funciones llamadas sociales. Para que el Estado pueda cumplir sus fines propios le son menester medios materiales. Estos medios materiales, que se traducen en rentas para él, son obtenidos mediante su participación en la distribución de los bienes producidos.

Esta participación tiene lugar gracias a los impuestos, contribuciones especiales y tasas. El impuesto es una contribución de carácter general que el Estado aplica a los habitantes de un territorio en virtud de su soberanía política y para poder realizar los fines que le son inherentes.

Bajo la denominación de contribución especial desígnase a una clase de tasa que reviste el carácter de una carga particular que se impone a los habitantes de una sección de territorio para que éstos paguen, en la medida del beneficio o enriquecimiento, los gastos que le insume al Estado la realización de deter-minadas mejoras. Se trata, por ejemplo, de la construcción de caminos, canales, puentes, etc., que redundan en beneficio de los propietarios de bienes raíces de una sección territorial, cuya. propiedad, en virtud de la mejora, se valoriza considerablemente.
La tasa es una contribución que los habitantes deben abonar al Estado, no en virtud de su soberanía política (como en el caso del impuesto), sino en retribución de un servicio que el Estado presta en su calidad de empresario de determinadas actividades.

 

Ventajas de los ingresos impositivos

Los impuestos directos presentan, en general, las siguientes ventajas:

1. Son más justos que los indirectos, porque re caen sobre el lujo y sobre la propiedad inmueble, sobre la tierra primordialmente.

2. Su recaudación es más fácil v más económica que la de los indirectos.

Los impuestos indirectos, por su parte, tienen la ventaja fiscal de su enorme productividad, pero encarecen la vida, gravando los elementos necesarios para la subsistencia. En otros casos, como el impuesto indirecto sobre consumos nocivos (alcohol), transforma el inconveniente en una ventaja social, puesto que permite limitar el consumo.

La diferencia entre impuesto y tasa es fundamental: en el caso del impuesto, el Estado lo aplica en virtud de su soberanía política; en el caso de la tasa, procede como industrial, como empresario de ciertas actividades. Además, el impuesto es general, pero la tasa no lo es. El impuesto debe ser pagado por todos los que se encuentran en la condición que la ley contempla al ser sancionada; así, el impuesto territorial debe ser satisfecho por todas las personas propietarias de' bienes inmuebles. El pago de la tasa, por el contrario, no es general; debe abonarla quien se beneficia del servicio o mejora; así, el que despacha una carta por correo paga una tasa determinada al adquirir y pegarle a aquélla un sello postal; el que recibe de la Municipalidad un servicio bajo la forma de limpieza de calles, extracción de residuos, iluminación, etc., paga una tasa en retribución de esos servicios.

 

 

Tipos de impuestos

 

La clasificación de los impuestos puede hacerse desde distintos puntos de vista, pero el principal de ellos es el que los divide en directos e indirectos. Los impuestos directos son aquellos en los cuales la relación entre Estado y contribuyente es inmediata, y los impuestos indirectos son aquellos en que la relación es mediata.

En el impuesto a las rentas, por ejemplo, la relación es tan inmediata, que se puede consultar la situación de cada contribuyente, ajustando la cuota del impuesto a su estado civil, al número de hijos que tiene y a otras características personales relativas al carácter subjetivo de dicho impuesto, nota esencial del mismo. En cambio, tratándose de los impuestos indirectos, la relación es mediata, puesto que el .Estado no sabe en realidad quién los paga en definitiva; así es el caso de los impuestos al consumo: si bien el fabricante es quien adelanta el impuesto al .Estado, quien los abona en realidad es el consumidor y no aquél; lo propio ocurre con el impuesto a la importación.