Los diez mandamientos para ser un gran vendedor

Los diez mandamientos del prototipo del vendedor excelente son:

 

  • I Ser jovial en todo momento, si bien no exageradamente.
  • II Ser modesto, pero seguro y confiado en sí mismo.
  • III N o escatimar tiempo ni esfuerzo en la tarea de vender.
  • IV Tolerar las creencias y opiniones de los demás.
  • V Ser honrado en las ofertas.
  • VI Ser enérgico, aunque no dominante.
  • VII Saber mantener el autodominio en todo momento.
  • VIII Ser cortés en todo momento.
  • IX Ser servicial.
  • X Ser agradecido.

 

Una vez tenido esto en cuenta, pregúntese cada uno si está dispuesto a sacrificar su satisfacción personal para cumplir con la cita contraída con un cliente y, si fuese necesario, a soportar molestias personales, para comprobar si las necesidades de aquél han sido satisfechas.

Al buen vendedor le ha de agradar sinceramente el público, verlo, conversar y relacionarse con todos. Si en su contacto con el público desea vender ventajosamente, debe vencer la timidez.

Una manera de vencer la timidez es intervenir en representaciones teatrales de aficionados siempre que se tenga ocasión para ello; tan pronto se aprenda a actuar en público, ya no se tendrá dificultad para abordar a un posible comprador. Otra manera consiste en entrar en alguna asociación en que se tenga que hablar públicamente. Los círculos de debates son excelentes.

Conozco una joven que venció su timidez ingresando en un grupo de cantantes. Otra joven consiguió emplearse en un banco, donde no solamente estaba en contacto con el público, sino que también mantenía un continuo trato verbal con sus compañeros de empleo. La conversación del vendedor es cosa importante, por lo cual un futuro vendedor debe estar libre no sólo de impedimentos de expresión, sino también de errores gramaticales en ella.

Si se tropieza con alguna dificultad de expresión, deberá vencerse antes de entrar en el campo del vendedor profesional. Esto es menos dificultoso de lo que a primera vista parece. Un joven qué era tartamudo inveterado, corrigió sus dificultades de expresión, y ahora es un vendedor excelente.
Con el uso del teléfono, elemento indispensable en el arte de vender, la facilidad de expresión llega a ser mucho más importante.
La ambición es quizás una de las cualidades más necesarias del vendedor moderno; por eso los perezosos jamás podrán actuar ni competir en este plano tan elevado, donde se calcula cada minuto y cada movimiento.

Actualmente existen muchos "recolectores de pedidos" en el campo de las ventas. Recoger pedidos requiere escaso esfuerzo; pero vender exige realmente un trabajo laborioso. Si se desea tener éxito como vendedor, se debe estar dispuesto a emplear mucho tiempo y energía en investigaciones y preparación previa; y no señalar límites al número de visitas que habrán de hacerse o al número de candidatos que habrán de entrevistarse.