Colocación de los títulos del gobierno en el público, las ideas de Keynes

 

No sucede lo mismo si la colocación de los papeles públicos se hace directamente al público, pues en este caso no existe una dilatación de los medios de pago, ya que los mayores depósitos o los billetes de banco que recibe el gobierno por la venta de los títulos, se neutraliza por la merma producida en los depósitos o billetes en poder de los particulares que han comprado dichos papeles.

Esta argumentación es cierta siempre que no se modifique la velocidad de los depósitos bancarios, o billetes, o en otros términos, que la velocidad de circulación que poseen los depósitos o billetes de los particulares se mantenga, cuando dichos fondos pasen a ser de propiedad del gobierno por la venta de los títulos, ya que si ello no fuera así, y las disponibilidades del fisco se movieran con una mayor intensidad, sucedería, de acuerdo con los principios elementales de la teoría monetaria, un fenómeno idéntico al de la expansión directa de la cantidad de medios de pago con su incidencia en la puja de precios.

VENTAJAS.

 

- Es evidente que el desiderátum monetario sería que el excedente de gastos públicos que no puede ser enjugado con los aumentos impositivos lo fuera con la absorción de títulos por los inversores privados, pues en esa forma, el mayor poder de compra del Estado se compensaría con la merma de poder adquisitivo que tuvieran los contribuyentes por el alza de los impuestos, y el de los particulares por la compra de los papeles públicos.

Diversos gobiernos, entre los que merecen destacarse el del Reino Unido y el de los Estados Unidos, han realizado una gran propaganda con el fin de ob. tener el mayor apoyo posible de los inversores privados para comprar papeles públicos.

 

LA IDEA DEL AHORRO FORZADO DEL ECONOMISTA KEYNES

 

Como complemento de esta política, algunos países han creído oportuno absorber temporariamente en forma coercitiva una parte de los réditos de los consumidores, aplicando la idea del ahorro forzado propiciada por el economista inglés John Maynard Keynes.

La idea de Keynes consiste en que el gobierno retire una cierta proporción de sus rentas a las personas cuyos réditos no sean inferiores a un mínimo determinado. Los importes que tomará el gobierno se depositarán en las Oficinas de Ahorro Postal y recibirán un interés del 2 Y2 % anual, que serán devueltos con sus intereses acumulados, bajo ciertas condiciones en la postguerra, en las fechas que fijará el gobierno. La primera cuota de devolución se efectuará en oportunidad de ocurrir el primer receso postbélico, pero se permitirán excepciones para hacer frente a los gastos de enfermedad, desocupación, cumplimiento de seguros de vida, etc.

 

Ventajas y desventajas del ahorro forzado y su adaptación en los presupuestos

 

 

- El plan de Keynes fue adaptado en el presupuesto inglés de 1941 al disponerse un sistema de devolución de una parte del impuesto a los réditos, y ha sido seguido posteriormente por otros países. Por ejemplo, en la Unión Sudafricana después del mes de marzo de 1942, se acreditó al contribuyente en cuentas de ahorro pagaderas después de la guerra el 10 % de los pagos efectuados en concepto de impuesto a los réditos. En el presupuesto canadiense de 1942 se aumentó fuertemente la tasa del impuesto a los réditos, pero se dispuso que la mitad del aumento del impuesto dentro de los límites de 300 y 1.000 dólares anuales para personas solteras y casadas respectivamente, serían devueltas una vez terminada la guerra con el 2 % de interés acumulativo. Debe agregarse que una parte de los pagos a las fuerzas armadas ha sido hecho por Inglaterra y Australia, no ya en efectivo, sino en créditos de postguerra.

Es de señalar, por último, que en la ley impositiva aprobada por el Congreso norteamericano que entró en vigor el 21 de octubre de 1942 se limitaban las devoluciones a 500 dólares anuales para las personas solteras y a 1.000 dólares para las casadas. Dichos importes podían ser deducidos por los contribuyentes al confeccionar sus planillas del impuesto a los réditos a. entregar el 15 de marzo de 1944, para los siguientes fines: compras de títulos del gobierno de los Estados Unidos, pago de primas de seguros de vida y cancelación de deudas especiales.

 

 VENTAJAS ATRIBUÍDAS A LOS PLANES DE AHORRO FORZADO.

 

- ¿Cuáles son las ventajas que se atribuyen a estos planes de ahorro forzado? Según el profesor Kemmerer, de la Universidad de Princeton, las ventajas del plan son las siguientes: le proveen al gobierno a intervalos cortos con fondos, a medida que éstos se ganen.

Constituyen una fuerza contra la inflación, al retirar del mercado el poder adquisitivo, que en otra forma sería utilizado especialmente en la compra de bienes de consumo. Suministran al contribuyente un fondo de seguro para hacer frente a ciertas necesidades de emergencia durante la guerra y una vez que ella termine.

Proveen de fondos para el período de postguerra, que pueden ser empleados durante el receso económico que sigue frecuentemente a un gran conflicto y sirven como una reserva de poder adquisitivo que al ser distribuida ampliamente ayudará en prevenir o por lo menos en amortiguar esos recesos económicos.

 

OBJECIONES HECHAS A LOS PLANES DE AHORRO FORZADO.

 

- Entre las objeciones que se han hecho a los planes de ahorro forzado, merecen mencionarse las dos siguientes que cita el profesor Kemmerer:

1ro  Los fondos que obtenga el gobierno del ahorro forzado contrastan con los que recibe de los recursos impositivos. Pues mientras que el impuesto es un recurso definitivamente percibido, en el ahorro forzado, el Estado se encuentra obligado a efectuar devoluciones al público una vez terminada la guerra y ello puede ocurrir en momentos en que las arcas fiscales se encuentran exhaustas y reducida la capacidad contributiva de la población.

Es claro que esta observación es importante, si se piensa que el momento oportuno en que el gobierno hará las devoluciones será en la fase descendente del ciclo económico, que es justamente el período en que son menores los recursos que tiene disponibles el Estado.
Nos referimos aquí a los recursos impositivos, sin considerar los provenientes del crédito, que puede obtener el Estado durante el descenso cíclico, colocando sus títulos en el sistema bancario, con los efectos monetarios ya conocidos.

2do El ahorro forzado significa apartar sumas importantes de dinero, que serán devueltas en cierta fecha futura y su objeto principal sería el de evitar la inflación, pero no puede garantizarse el mantenimiento del poder adquisitivo. Cabe preguntarse qué seguridades existirían de que no habrá una fuerte inflación, no obstante adaptarse todos los recaudas para prevenir tal situación.

Kemmerer opina que la inflación se ha producido en todas las guerras pasadas y que ningún gobierno puede garantizar el poder adquisitivo de la unidad monetaria en que se devolverán los ahorros forzados. A nuestro juicio, estas consideraciones son de gran importancia, y pueden aplicarse no sólo al ahorro forzado, sino a toda la clase de ahorros que con carácter voluntario efectúe la población.

Si un obrero o empleado adquiere con sus ahorros un título público, que piensa conservar mientras dure la guerra, es evidente que se verá defraudado en sus aspiraciones, si cuando resuelva desprenderse de dicha inversión, se encuentre con que el circulante que obtenga por la venta del papel fiscal sumado al circulante que se le ha acreditado en concepto de intereses, tiene un poder de compra -en términos de mercaderías y servicios- muy inferior al circulante que poseía en momentos que había hecho esa adquisición. La situación se habrá agravado si a la merma del poder de compra de la moneda se agrega la caída en la cotización de los papeles públicos, pues en este último caso, el inversor verá disminuido aun más el producto de su colocación mobiliaria.

Ello sucederá si a raíz de la política monetaria y financiera del gobierno, el poder de compra de la moneda se ha reducido fuertemente, o expresado en otras palabras, si ha ocurrido un alza intensa en los precios. El evitar que se produzca tal situación, constituye una de las mayores preocupaciones de los gobiernos, quienes conocen la profunda desilusión e irritación que produjo a las clases medias, las últimas inflaciones ocurridas en algunos países europeos, al despojadas de la casi totalidad de sus ahorros acumulados.