El problema de la moneda escasa y su racionamiento

 Los Estados Unidos, por su posición de país acreedor, deberán mantener en forma permanente una corriente de importación de mercaderías y de exportación de capitales al extranjero, a fin de permitir a los países deudores la obtención de los dólares suficientes para cumplir sus compromisos en esa moneda.

Si cualquier nación sudamericana compra más mercaderías a Norteamérica de las que venda a dicho país, resulta que la demanda de dólares es mayor que la oferta, pues sus importaciones del país norteamericano son mayores que sus exportaciones. Si además debe pagarle servicios financieros, es natural que la demanda de dólares se incremente, mientras que para aumentar la oferta de dólares, deberá transformar sus otras divisas o el oro en dólares. Pero este procedimiento no puede ser permanente y para cumplir sus compromisos en dólares optará por solicitar al Fondo su entrega, en canje de su moneda local. Mas si esta situación es general y son muchos los países que se encuentran en ese estado, habrá una gran demanda de dólares al Fondo, quien por su parte no recibirá ofrecimientos de esta moneda, dado el estado de desequilibrio de los balances de pagos internacionales respecto al dólar.

 

PARIDAD DE LAS MONEDAS

 

Además de integrar la cuota, los países adheridos deberán fijar la paridad de sus respectivas monedas. Recordemos que en un régimen de patrón oro, la paridad se establece relacionando los contenidos en oro de las monedas que se comparan. En el caso del Fondo Monetario Internacional, la paridad inicial de cada moneda tendrá que fijarse también en oro o en dólares de los Estados Unidos, tomando para ello el precio actual de 35 dólares la onza fina.

Asimismo, el Fondo establece los márgenes en que podrán fluctuar las monedas con relación a la paridad, con lo que existe una similitud a los puntos de oro en un régimen de conversión. Se mantiene la función del oro como unidad de valor y no desaparece la utilización de dicho metal, para los pagos internacionales, pues se lo admite en la integración de la cuota y se autoriza a los países adheridos que comercien con oro entre ellos; ya sea dentro o fuera del Fondo, siempre que lo hagan respetando las paridades.

Pero una vez establecidas estas paridades iniciales, los países adheridos no estarán obligados a mantenerlas, cuando desequilibrios en sus balances de pagos los obliguen a reajustar el valor de sus respectivas monedas. Mientras que tal modificación no supere al 10 % de la par, el Fondo no objetará el reajuste. Pero si la fluctuación oscila entre el 10 % y el 20 % podrá oponerse. Si la nación interesada insiste en este último reajuste, se le podrán aplicar sanciones y hasta retirarla del Fondo.
 

EL RACIONAMIENTO DE LA MONEDA ESCASA

 

En estas circunstancias, el Fondo deberá indicar que el dólar es una moneda escasa en el sentido de que su demanda internacional es mayor a su oferta. Como medida concreta racionará su entrega y autorizará a los países afectados a que restrinjan los pagos en esa moneda.
En buen romance, esto significa autorizar el establecimiento de un control de cambios para el dólar. Es lógico que si no hay dólares suficientes para pagar todos los compromisos externos, a los países afectados no les quedará otro recurso que controlar la demanda de esa divisa, racionando su entrega.

 

POlíTICA A SEGUIR POR EL PAíS POSEEDOR DE LA MONEDA ESCASA

 

Norteamérica, a raíz de sus balances sistemáticamente positivos estará obligada a modificar su política comercial y de inversiones, a fin de.que no subsista  ese estado de cosas. Si persiste, los países deudores restringirán sus compras y pagos que deban hacer a ese país. Disminuirán en consecuencia las exportaciones norteamericanas, lo que incidirá en su política de ocupación en el mercado interno.

Como alternativa, Norteamérica deberá aumentar sus importaciones de los países deudores y expandir sus inversiones de capital, pues tanto uno como otro procedimiento implica la entrega de dólares al mercado.

Al importar más de lo que exporta, ofrecerá dólares por la diferencia, y al hacer inversiones al exterior, hará una entrega lisa y llana de su moneda, siempre que el producto del préstamo no se emplee directamente en la compra de bienes o servicios de Estados Unidos de Norte América.

En cuanto a la forma en que el Fondo pueda surtirse de una moneda escasa, se dispone que lo hará, ya sea solicitando un préstamo al país acreedor o comprando su moneda contra entrega de oro.

Como puede observarse, si la escasez de moneda norteamericana fuera crónica, no habrá forma en que el Fondo pueda subsanar ese inconveniente sin recurrir al racionamiento, hasta tanto se modifique la situación, para lo cual publicará un informe estableciendo las causas de la escasez y proponiendo las medidas que tiendan a hacerla desaparecer.

 


PLAZO DE DURACION DEL CONTROL DE CAMBIOS

 

Al estructurarse las disposiciones que regirán el funcionamiento del Fondo Monetario Internacional, no pudo dejar de tenerse en cuenta la situación imperante en materia de cambios internacionales. No era posible pensar en volver en seguida a la libertad de cambios, cuando muchas naciones mantienen aún sus controles de cambios que sería difícil hacer desaparecer inmediatamente.

Con un criterio realista del problema, se dispone que durante el período de transición que durará 5 años, a partir  de la vigencia del acuerdo, los países podrán mantener sus sistemas de control de cambios. Una vez transcurrido dicho plazo, deberán consultar con el Fondo para poder mantener esas restricciones y así lo deben seguir haciendo anualmente mientras no se disponga lo contrario.

No se suprimen por ahora los regímenes de control de cambios en la esperanza que desaparezcan tan pronto se eliminen del panorama económico internacional los diversos factores que han propendido a su establecimiento. Por otra parte, el único control que el Fondo acepta es el que se refiere al movimiento de capitales, cuyas oscilaciones han perturbado tanto en las dos últimas décadas el equilibrio de los balances de pagos de los principales países del mundo.

Existe el propósito de que se eliminen las medidas discriminatorias en materia de cambios, en un plazo no mayor de 5 años desde la fecha del funcionamiento del acuerdo, manteniendo el control para el movimiento de capitales y la posibilidad de implantarse en cualquier momento para los pagos a un país cuya moneda resulte escasa.

 

 

OTRAS DISPOSICIONES

 

No entraremos aquí a explicar las disposiciones que rigen la administración del Fondo en los diversos aspectos técnicos que ilustran respecto a su funcionamiento, ya que hemos tratado únicamente de dar un bosquejo de los propósitos y forma en que opera.
Los países adheridos podrán alejarse en cualquier momento del Fondo, sin recurrir al preaviso, debiendo procederse entonces a la liquidación de sus cuentas de modo que no conspire contra el buen funcionamiento monetario internacional.

 

EL FUNCIONAMIENTO DEL FONDO Y SUS PERSPECTIVAS

 

En síntesis, podemos decir que con el  funcionamiento del Fondo Monetario Internacional, se esperaba que no se trabaran las corrientes del intercambio por déficit transitorios de los balances de pagos, permitiendo a los países afectados obtener automáticamente préstamos del Fondo hasta ciertos límites en función de las cuotas que han suscrito a dicho organismo internacional.

En esta forma -sostenían sus expositores- no habrá preocupaciones en reducir las importaciones cuando ocurra un desnivel en el balance de pagos que únicamente se producirá con aquel país cuya moneda escasee en el mercado internacional, por tener un balance internacional positivo respecto a las demás naciones del mundo.

Pero las medidas de control de la moneda escasa que según la experiencia de los últill1.os años no podrá ser otra que el dólar, tendería a obtener una corrección de esa situación, impulsando a los Estados Unidos a asumir su papel de país acreedor, comprando más productos de los que vende al exterior y estimulando la colocación de sus capitales a los mercados que los necesitan.

Hasta ahora, esta última esperanza no se ha cumplido y el mundo sigue sufriendo una gran penuria de dólares, que ha sido por otra parte la moneda más solicitada del Fondo Monetario Internacional. En efecto, las estadísticas disponibles sobre el funcionamiento de dicho Fondo indican que la principal moneda extranjera que ha sido requerida por las naciones adheridas ha sido el dólar.

Los datos hasta el año 1949 señalan que el Fondo ha adquirido francos belgas, cruzeiros brasileños, pesos chilenos, colones costarriqueños, coronas checoslovacas; coronas danesas, libras egipcias, dólares etíopes, francos franceses, rupias indias, pesos mexicanos, florines holandeses, córdobas nicaragüenses, coronas noruegas, libras sudafricanas, liras turcas y libras esterlinas, por un equivalente total de 725,5 millones de dólares.

En pago de dichas monedas el Fondo ha entregado 708,0 millones en dólares   norteamericanos, correspondiendo el remanente especialmente a francos belgas y a una pequeña partida de libras esterlinas. Sin embargo, los dólares que ha suministrado el Fondo no han sido suficientes para satisfacer la gran demanda internacional de esta moneda, lo que mostraría en forma elocuente que su campo de acción resulta reducido, ante la magnitud de las cifras en juego que se circunscriben prácticamente a una divisa determinada.

Estas estadísticas cambiarias han hecho decir a muchos economistas que el Fondo Monetario Internacional ha tenido una actividad restringida, debido a que las dificultades económicas del período de posguerra han sido mucho más pronunciadas de lo que pudieron imaginar entonces los gestores de Bretton Woods.