You are hereHistoria de la moneda, concepto, tipos y funciones de la moneda

Historia de la moneda, concepto, tipos y funciones de la moneda


LA HISTORIA económica nos enseña que en los tiempos primitivos el cambio de productos se hacía mediante el trueque individual. Mientras las necesidades eran reducidas y escasas las mercaderías cambiadas, el trueque se desarrolló sin inconvenientes; pero con la ampliación de los mercados dichas transacciones resultaban de realización difícil, porque exigían que existiera una coincidencia en los deseos de las personas que realizaban el trueque.

Cuando el producto ofrecido no era el que necesitaba el otro interesado, había que encontrar una tercera persona que estuviera dispuesta a canjear ese artículo por otro que fuera del beneplácito del operador original.

El ejercicio continuado del trueque hizo que algunos productos fueran más demandados que otros, como sucedió con las conchas, flechas y anzuelos en el período de la caza y la pesca; con el ganado vacuno y ovino en el período pastoril, y el arroz y tabaco en la etapa agrícola.
En el período de transición a la economía monetaria se utilizaron en la China e India cierta clase de cuchillos y de anzuelos.

Los bienes de empleo más generalizado como medios de cambio han sido el oro y la plata, habiéndose mostrado especial preferencia por el oro, que entre otras condiciones reúne la de no sufrir desgaste con el tiempo y tener un valor importante en un pequeño volumen, lo que permite su conservación y transporte.
Durante mucho tiempo la moneda fue metálica. Cuando circulaba un solo metal el sistema monetario era monometalista v cuando lo hacían dos metales era bimetalista.

El régimen monometalista más común fue el del oro, y el bimetalista el del oro y la plata. Cuando el Estado intervino en la fabricación de la moneda, apareció la acuñación como una función inherente al mismo. La acuñación podía ser a título gratuito u oneroso. En este último caso, el importe que percibía el Estado podía corresponder al costo de la acuñación o representar un verdadero impuesto.

 

Tipos de moneda

 

El economista John Maynard Keynes llama moneda de cuenta a aquella en que se expresan las deudas, los precios y el poder adquisitivo, y moneda propiamente dicha, aquella que con su entrega cancela las deudas y precios contractuales, y en términos de la cual se mantiene el poder de compra.
Con la adopción de la moneda de cuenta para efectuar los cambios de bienes y servicios, se inicia la economía monetaria.

La moneda del Estado surge cuando el gobierno reclama el derecho de declarar qué es lo que se entiende por moneda, cuyo alcance y sentido modifica cuando lo juzga oportuno. Por ejemplo, el nombre de la libra esterlina como moneda, no se ha alterado con el transcurso del tiempo, pero su peso en oro ha ido reduciéndose por disposiciones adoptadas por el Estado.

Es el fenómeno de la deterioración o desvalorización monetaria, a que han sido tan afectos todos los gobiernos del mundo. Cuando los reconocimientos de deuda privada, expresados en moneda de cuenta (depósitos bancarios), substituyen a la moneda propiamente dicha, tenemos la llamada moneda bancaria, y cuando ésta no representa ya una deuda privada, sino una deuda del Estado que éste declara aceptable para cancelar obligaciones, nos encontramos según el experto ya citado con la moneda representativa.
Keynes clasifica la moneda del Estado en tres categorías:

1- MONEDA MERCADERÍA, constituida de un cierto número de unidades de una mercadería o certificados de depósitos de unidades actualmente existentes de mercaderías, que no está monopolizada, que es libremente elegida como moneda y cuya oferta se rige como cualquier otra mercadería por su escasez y costo de producción (p. ej.: las monedas de oro).
2- MONEDA DE CURSO FORZOSO, que es una moneda representativa emitida por el Estad~, que no puede convertirse más que en sí misma y no tiene valor fijo en términos de un patrón objetivo. El valor intrínseco del material con que se fabrica esta moneda es inferior a su valor legal y está hecha de papel, salvo para las den0Ininaciones inferiores en que es de un metal subsidiario como el cobre, el níquel, etc. Por ejemplo, el papel moneda que en un régimen inconvertible no se puede transformar en oro.
3- MONEDA DIRIGIDA o REGULADA, cuya emisión es manejada por el Estado o el Banco Central, de modo que ya sea por un régimen de conversión o en alguna otra forma, tenga un valor determinado respecto a un valor objetivo (oro).

La moneda dirigida puede transformarse en moneda mercadería cuando tiene un respaldo o garantía del 100% del patrón objetivo o en moneda de curo so forzoso cuando se desconecta de dicho patrón monetario. La moneda del Estado que circula en un país junto con la moneda bancaria constituyen los medios de pago.

Para aclarar este concepto diremos que los medios de pago de la población están dados por los billetes en circulación emitidos por el Banco Central, la moneda de vellón o subsidiaria y los depósitos en cuenta corriente sujetos a cheque. El grado de difusión de las instituciones bancarias determina la proporción que guardan los depósitos respecto al total de medios de pago del país. En
las naciones anglosajonas, en donde el cheque se usa con mucha intensidad, la moneda bancaria representa alrededor del 90% de todos los pagos, mientras que en el continente europeo y los países de América latina, esa proporción es mucho más baja al predominar el empleo del billete.

 

 

DEFINICIÓN y FUNCIONES DE LA MONEDA

 

Hecho este esbozo de las distintas clases de moneda, podemos ahora explicar qué se entiende por moneda y cuáles son sus funciones.

Se da el nombre de moneda -según una de las definiciones más conocidas a aquellos artículos que son comúnmente aceptados en pago de mercaderías o servicios y en cancelación de deudas y que se expresan como múltiplos o fracciones de alguna unidad que se considera como el común denominador o medida del valor de las cosas en general.

La moneda facilita el cambio de bienes y servicios. Para que sus funciones se cumplan sin tropiezos es necesario que actúe como medio de pago, como común denominador de los valores, como patrón de pagos diferidos y como reserva de valor. Para que sirva como medio de pago, la moneda debe ser aceptada sin inconvenientes.

La unidad en que se fijan los precios es -como ya lo hemos dicho- la moneda de cuenta, como el dólar, la libra esterlina, el franco, el peso, etc. En esta forma, los valores de todos los bienes y servicios se expresan en términos de un número de unidades de la moneda de cuenta que permiten determinar el valor de cada uno de ellos; sumar sus valores en términos de moneda y efectuar cualquier otra operación que resultaría difícil si no se tuviera dicha referencia de cambio. En esta forma se cumple la función de la moneda como común denominador de los valores.

En períodos de gran inflación monetaria, cuando los poseedores de una moneda temen que ésta pierda su poder de compra, por emitirse con exceso respecto a los bienes disponibles en el mercado, puede suceder que descarten su uso utilizando en su lugar otras unidades de cuenta.

Durante la hiperinflación alemana producida después de la primera guerra mundial, se utilizaron los dólares y francos suizos, así como el centeno, el carbón y el "kilowatt" (unidad de energía eléctrica), como común denominador de valores y patrón de pagos diferidos y los marcos desvalorizados como medios de cambio.
Actualmente se observa en Alemania el recrudecimiento de las operaciones de trueque de productos con la eliminación del marco como medio de cambio, ante el temor de su pronta desvalorización. Otra de las funciones que debe cumplir la moneda es la de servir como patrón de pagos diferidos, o sea para satisfacer los pagos u obligaciones que deban efectuarse en tiempos futuros.

La economía capitalista está estructurada sobre la base de contratos y compromisos que no se terminan inmediatamente y que requieren para su justo cumplimiento que la moneda en que se concierten no fluctúe mayormente en su poder de compra durante el plazo de la duración de dichos contratos u obligaciones. Para que pueda cumplirse esta condición, es indispensable que la moneda no sufra fuertes oscilaciones en su poder adquisitivo, lo que resulta difícil cumplir mientras no desaparezcan los procesos de prosperidad y crisis que con sus vaivenes de precios impiden la realización de tal propósito. La última condición que debe reunir una buena moneda es la de constituir una reserva de valor, que permita conservar en términos de la unidad monetaria elegida, los ahorros que puedan requerirse en lo futuro.

Es obvio que para que una moneda sea una buena reserva de valor, no debe fluctuar su poder adquisitivo, porque si éste se reduce drásticamente en el curso del tiempo, los ahorristas que han sacri-
ficado sus consumos para disponer de una masa futura de bienes o servicios, se verán defraudados al no poder comer con ellos, por los efectos del envilecimiento monetario producido la mayoría de las veces por la inflación que achica la cantidad de bienes y servicios que pueden adquirirse con una unidad monetaria.
La moneda sana, que lo es cuando cumple satisfactoriamente las cuatro funciones de: medio de pago, común denominador de los valores, patrón de pagos diferidos o futuros y reserva de valor, permite al consumidor la libre elección de los productos a precios equitativos, al empresario el cálculo de sus costos y ganancias y al obrero la obtención de un salario real que impide la expoliación por el pago de vales u otros sistemas de remuneración que cercenan fuertemente el poder adquisitivo de su jornal.