Otras colocaciones bancarias, compras e inversiones inmobiliarias

LAS INVERSIONES MOBILIARIAS

 

Junto a los préstamos, los bancos tienen inversiones en títulos, acciones y obligaciones. En principio puede decirse que conviene que estos papeles tengan cotización bursátil, pues al gozar de mercado, pueden venderse en forma más fácil que cuando se trata de valores que no se negocian en Bolsa. Pero ello es cierto siempre y cuando no se intensifique la venta de esos valores en la Bolsa, que al traer una caída intensa de los precios perjudicaría al banco o bancos vendedores.

La doctrina bancaria considera conveniente que los bancos comerciales no exageren sus colocaciones en valores mobiliarios, pues resulta difícil deshacerse de ellos en momentos de apremio monetario, cuando la Bolsa no está en condiciones de absorber a precios satisfactorios la oferta precipitada de esos papeles.

Esto no significa en modo alguno que en determinadas circunstancias, así como los Bancos Centrales están obligados por sus respectivas leyes de creación a facilitar los fondos que requieren los bancos que se encuentran en apremios, por un brusco retiro de sus depósitos o por otras circunstancias, mediante redescuentos rápidos, estén también dispuestos a apoyar por cuenta propia o de su respectivo gobierno, la cotización de los papeles públicos que ofrezcan los bancos particulares en Bolsa.

Excluimos de estas manifestaciones aquellas inversiones que hagan los bancos en titulas ofrecidos por el Banco Central, porque en este caso su realización es fácil al transformarse en efectivo en cualquier momento, solicitando su pago al Banco Central.

OTRAS COLOCACIONES BANCARIAS

 

 

Ya nos hemos referido anteriormente a las otras colocaciones del banco formadas por las inversiones en títulos, acciones y obligaciones. Los otros rubros del activo de un banco comercial corresponden a los edificios para uso propio, los muebles, útiles, etc.

Se trata de verdaderas inmovilizaciones, requeridas para el buen funcionamiento del banco y que de acuerdo con las normas de una sana gestión bancaria deben ser financiadas con el capital y reservas del banco, que constituyen la garantía de los depositantes.