Operaciones de mercado abierto y trabas a la libre circulación del oro

La experiencia monetaria muestra en el curso del tiempo que diversos factores trabaron el libre movimiento de metálico.
Generalmente, la colectividad ha sido reacia al libre movimiento del oro, por considerarlo un tesoro valioso para ganar la guerra, por estimar que el oro representaba la riqueza del país según la vieja doctrina mercantilista y porque buena parte de los hombres de negocios eran contrarios a permitir la caída de los precios que se produce cuando sale oro.


Datos historicos

 

La guerra europea de 1914 perturbó el funcionamiento clásico del patrón oro, al impedir el libre movimiento de exportación e importación del oro. Como era fundamental el oro para triunfar en el conflicto bélico, se impidió su libre utilización. Desaparecieron las monedas de oro de la circulación monetaria y el oro se concentró en los Bancos Centrales.Es que al iniciarse la primera guerra mundial, Europa tuvo que adquirir muchos artículos en los Estados U nidos, contra pago en oro. Estados Unidos se transformó en el principal país poseedor de oro en el mundo, lo que tuvo una enorme repercusión en el funcionamiento del sistema del patrón oro.

Después del armisticio de 1918, se trató de retornar al régimen de la conversión metálica. Pero el oro ya no circulaba de mano en mano y se había distribuido en el mundo en una forma distinta a la de preguerra. Según los economistas clásicos cada país tendría el oro que necesitara para realizar sus transacciones internas y externas, pero ello no fue así, pues buena parte de ese oro se trasladó a los Estados Unidos.

 

EL PATRON CAMBIO ORO. CARACTERíSTICAS Y FUNCIONAMIENTO

 

En la Conferencia de Génova de 1922, se dijo que era necesario permitir que aquellos países que poseían pocas existencias de metálico reanudaran su conversión mediante un sistema sui géneris que fue el del patrón cambio oro. Este sistema consistía en permitir a un país transformar su moneda nacional en moneda extranjera convertible en oro. De este modo existía la posibilidad de mantener la estabilidad de la moneda sin necesidad de tener una gran existencia de oro. Eso no sólo facilitaba la implantación de un sistema monetario basado en último grado en el oro, sino que permitía obtener cierta renta de la moneda extranjera, que respaldaba la circulación monetaria, porque en vez de tener el oro depositado en sus arcas, se mantenía en el exterior en divisas convertibles en oro, que permitía la obtención de cierto interés, ya sea que fuera depositado en cuenta corriente o se invirtiera en letras de tesorería extranjeras. El sistema del patrón oro se circunscribió a dos modalidades: una, el patrón cambio oro simple, por el que la moneda nacional se cambiaba en moneda extranjera convertible en oro; y el sistema del patrón cambio oro calificado, por el cual no sólo se permitía la transformación de la moneda nacional en moneda extranjera, sino también en oro, a opción del Banco Central.

El hecho más significativo fue que el sistema del patrón cambio oro permitía el aumento del crédito, tanto en el país deudor de la moneda extranjera como en el acreedor de la divisa. Mientras en el país acreedor la moneda extranjera expandía el crédito, al incrementarse el circulante por el equivalente del importe de la divisa depositada en el exterior, en el otro, que debía reducir su circulante, por ser deudor de la divisa, ocurría que como esa moneda estaba registrada como un depósito, era utilizada para expandir el crédito. Pero no sólo el sistema tendió a desvirtuar en forma esencial la dinámica del sistema del patrón oro clásico, sino que desde el punto de vista político fue lesivo para la soberanía de los países afectados. Es lesivo porque la estructura monetaria nacional depende de la estabilidad de la divisa de un país extranjero. Cuando Inglaterra abandonó el sistema del patrón oro, arrastró a muchos otros países a la inestabilidad monetaria. El abandono del patrón oro no significa otra cosa que la supresión de la convertibilidad, que impide al poseedor de moneda nacional transformarla en oro. La razón de la implantación de este sistema fue que después de la guerra de  1914, muchos economistas creyeron que la producción de oro del mundo tendía a disminuir. Se basaban para ello en los propios informes de los geólogos, que sostenían que la producción de los filones de los principales yacimientos iba a decrecer. Por lo tanto, si era cierto que todos los países iban a adoptar un siso tema metálico, debían evitarse los efectos que iba a producir la escasez de metal amarillo.

Ya veremos más adelante cómo esa opinión, que fue ratificada luego en documentos de la Liga de las Naciones, no tuvo en cuenta la posibilidad de la desvalorización de una divisa fundamental en el movimiento internacional del oro como era la libra esterlina. Ese solo factor tendió a modificar los pronósticos que se hicieron sobre la futura producción de oro, pues tan pronto como Inglaterra abandonó la conversión metálica, la producción de oro tendió a aumentar en forma apreciable.

 

EL PATRON ORO EN LINGOTES

 

Otro elemento que ha transformado la dinámica del patrón oro, ha sido el establecimiento del patrón oro en lingotes o Según se recordará, el sistema clásico de funcionamiento se refiere al patrón oro amonedado, pues las monedas de oro circulaban en el mercado y servían como medio de pago. Con la guerra de 1914, desaparecen dichas monedas y se prohíbe su circulación, disponiéndose que los Bancos Centrales realicen la conversión de la moneda nacional en barras de oro.

EL economista clásico David Ricardo consideró que el oro debía destinarse a saldar los déficit en los balances de pagos. Si no se requería el oro para las necesidades internas, no había necesidad de acuñarlo, pues para hacer frente a los movimientos internacionales de capitales y mercaderías, bastaba que el Estado o Banco Central poseyera suficientes barras de metálico para enjugar sus cuentas deficitarias del balance de pagos.

No es ésta, sin embargo, la razón que influyó para establecer el patrón oro en lingotes, sino más bien el deseo de evitar el atesoramiento. Cuando se inicia un proceso de pánico colectivo, se trata de transformar el billete en oro. Para evitarlo se consideró que lo más lógico era poner trabas al pequeño atesora dar. Los hechos desvirtuaron este propósito. En Francia, en períodos de pánico se re unía un grupo de personas para recoger los francos suficientes que les permitiera convertirlos en oro.

 

LA EMISION FIDUCIARIA y EL ENCAJE METÁLICO PROPORCIONAL

 

Otro de los elementos de carácter monetario que tendieron a transformar esencialmente la dinámica del sistema de patrón oro clásico fue la adopción genera lizada del encaje metálico proporcional.

Hay un sistema llamado de la emisión fiduciaria, que es el inglés, por el cual una cantidad determinada del circulan te nacional tiene garantía de títulos públicos y el remanente, respaldo de oro. Cuando los ingleses volvieron al patrón oro en el año 1925, consideraron que la mejor forma de dar flexibilidad a dicho sistema era la de permitir un aumento de la emisión fiduciaria en momentos de dificultades, con la aprobación posterior del Parlamento.

El sistema fiduciario se basa en este razonamiento. Si un país determinado requiere cierta cantidad de medio circulante para sus necesidades internas que no se va a exportar, no existe peligro en que tenga respaldo de títulos, o en que no tenga garantía alguna. El problema que surge a este respecto es el de poder fijar el límite exacto de las necesidades internas, lo que es realmente difícil. Si se supiera a ciencia cierta que un país necesita 500 millones de pesos para su uso interno, y que esa cantidad no va a ser nunca exigida para transformarse en moneda extranjera, no habría ninguna necesidad de que ese circulante tenga respaldo metálico. Pero como ello no se puede determinar, es evidente que los países requieren cierta cantidad de oro como garantía de los billetes emitidos, para hacer frente a la conversión de parte de ellos en divisas.

El otro sistema fue el de disponer que cada Banco Central debía tener una determinada cantidad de oro respecto a su emisión. Los expertos de la Liga de las Naciones sugirieron que la proporción en oro fuera del 25 %. Si un país tiene un encaje metálico del 50 % y las disposiciones legales establecen que debe mantener un mínimo del 25 Io, corresponde saber cuál va a ser la proporción de oro que va a utilizar para cancelar su balance de pagos deficitario. Irá bajando del 50 % y tan pronto llegue al 35 Io tomará probablemente medidas :para evitar nuevos drenajes de metálico. Esto comprobaría que el encaje metálico proporcional ha impedido el buen funcionamiento del patrón oro, al evitar el libre movimiento de oro más allá de cierto límite de su encaje metálico.

 

LAS OPERACIONES DE MERCADO ABIERTO

 

Hay otro aspecto de indudable importancia en esta modificación del patrón oro, que se conoce con el nombre de operaciones de mercado abierto.

Las operaciones de mercado abierto consisten en la compra y venta de títulos que hace el Banco Central en el mercado. Si el Banco Central desea crear nuevos fondos en el mercado, comprará títulos y acreditará los importes correspondientes en las cuentas corrientes de los vendedores, con lo que se aumentarán los depósitos bancarios. Habrá abundancia de dinero y bajarán las tasas de interés.

El fenómeno inverso se producirá cuando se desee retirar fondos del mercado. El Banco Central venderá títulos, con lo que retirará el importe equivalente de medios de pago, ya sea en forma de billetes o depósitos corrientes. En la práctica, las operaciones del mercado abierto han sido utilizadas para compensar los movimientos de metálico. Cuando salía el oro y se reducía el circulante y los efectivos bancarios, el Banco Central compraba títulos cuyo equivalente de medios de pago lanzados al mercado, cubría el hueco dejado por la restricción del medio circulante o de los depósitos bancarios. El fenómeno inverso sucedía cuando ingresaba oro.

En esta forma se neutralizaban los efectos que los movimientos de metálico podrían tener en la circulación bancaria y monetaria interna.
Es claro que las posibilidades que tiene un Banco Central de afectar la situación del mercado monetario, realizando operaciones de mercado abierto, depende no sólo de sus existencias de títulos públicos, sino también de su resolución de comprar esos papeles a cotizaciones altas y estar dispuesto a venderlos a precios más bajos si la situación del mercado lo exige.

En cuanto al primer problema, sabemos que en el lapso 1935-37 los bancos accionistas de la Reserva Federal tenían un excedente de efectivo respecto al mínimo legal que alcanzaba a 3.300 millones de dólares, mientras que la cartera de títulos públicos en poder de la Reserva Federal sumaba 2.400 millones de dólares. En tales circunstancias si la Reserva Federal hubiera deseado vender todo el papel fiscal que poseía:, para absorber esos excedentes bancarios, no hubiera logrado su propósito, pues los bancos accionistas hubieran retenido aún 900 millones de dólares de fondos excedentes.
Por otra parte, tal política hubiera sido difícil de llevar a cabo, dada la oposición del Tesoro norteamericano de que se lanzaran al mercado una cantidad tan grande de títulos públicos, con su efecto deprimente en los precios, en momentos en que el fisco recurría al mercado para financiar sus necesidades.

Respecto a la segunda dificultad, de sufrir pérdidas por las operaciones de mercado abierto, no creemos que ella sea de tanta importancia como para evitar la realización de esa política monetaria, si tenemos en cuenta que los Bancos Centrales no son instituciones creadas con fines de lucro. Sin embargo, no debe descartarse que en algunos casos las posibles pérdidas en las operaciones de - mercado abierto puedan trabar el manejo flexible de esta política.

Durante la segunda guerra mundial, las operaciones de mercado abierto tuvieron por finalidad esencial, especialmente en los Estados Unidos, la de facilitar la colocación de los títulos públicos que en forma ininterrumpida volcaba el gobierno para cubrir sus compromisos bélicos. Las compras de títulos públicos por la Reserva Federal, al aumentar los depósitos bancarios, facilitaron la financiación del gobierno, al permitirle mantener no sólo una plaza propicia para los valores del Estado, sino también cotizaciones satisfactorias para dichos papeles, gracias a una tasa de interés baja conservada con adquisiciones enérgicas de títulos en el mercado.
 

Entre las críticas hechas al régimen del patrón oro se encuentra la de su inelasticidad. Que el medio circulante se expanda o contraiga de acuerdo con la entrada o salida del oro, ha sido muy controvertido por muchos economistas, que sostienen que cuando un país agropecuario debido a la pérdida de sus cosechas sufre una fuerte disminución en sus exportaciones, y, por lo tanto, en la oferta de moneda extranjera, que le obliga a exportar oro para cubrir la demanda de cambio emanada principalmente de las importaciones Y pago de servicios financieros por tratarse de un país deudor, no es conveniente que esa exportación de oro, al reducir las existencias de los bancos y el medio circulante traiga una liquidación en el mercado interno Como se trata de una situación transitoria, no es prudente que se reduzca en seguida el circulante. Razonamiento análogo puede hacerse en el caso inverso de un aumento transitorio de las importaciones de oro producido por un excedente de las exportaciones que tiende a dilatar los medios de pago (moneda en circulación y depósitos en cuentas corrientes sujetos a cheque).
¿En qué forma han tratado los Bancos Centrales de salvar esa dificultad? Mediante las llamadas operaciones de mercado abierto, que les permiten comprar y vender títulos en el mercado.

Analicemos el caso hipotético de un país que pierde oro por 100 millones de pesos, que produce una disminución equivalente de 100 millones en los medios de pago. Cae el efectivo de los bancos, aumenta la tasa de descuento v se inicia la liquidación económica. El banco Central puede evitar esta situación, en la siguiente forma: Cuando sale oro, el Banco Central compra títulos. Inicia la compra de títulos hasta 100 millones, que es el importe del circulante retirado de la circulación por la exportación de oro. El Banco devuelve al mercado esos 100 millones. En esta forma, el Banco Central logra neutralizar los efectos de la exportación de oro sobre el mercado monetario interno. Por el contrario, cuando en lugar de salir, entra oro, se produce un aumento del circulante. Entonces, el Banco Central debe vender títulos.
Es evidente que con este procedimiento se desvirtúa la dinámica del patrón oro clásico, que dispone que toda salida de oro tiene que incidir en la circulación monetaria, tuya reducción permite el reajuste del balance de pagos. Pero si sucede que tan pronto como sale el oro, se neutraliza su egreso con compras de títulos, y se mantiene el Circulante interno al nivel anterior al drenaje metálico, es lógico que no se produzca el proceso de corrección a que aludimos anteriormente.

Es éste otro factor de importancia en la destrucción paulatina del proceso de ajuste automático del balance de pagos, porque es obvio que mediante estas operaciones de mercado abierto, puede producirse un fenómeno de drenaje de metálico sin que ocurra un reajuste en el mercado interno, que era el elemento de rectificación existente en el sistema de patrón oro clásico.

 

LA EVOLUCióN DE LOS PRÉSTAMOS INTERNACIONALES

 

Junto con los factores de orden monetario que han tendido a perturbar el sistema, se encuentran otros de carácter extra-monetario.
En primer lugar, la modificación de las corrientes internacionales de capital. Hasta la guerra de 1914, Londres fue el centro de las finanzas internacionales y el principal lugar de financiación de los países de América y Europa.

Ha sido tal la gravitación de Londres c.omo mercado internacional de capitales, que algunos escritores sostienen que el patrón oro clásico fue un patrón libra esterlina. Después de la guerra, Estados Unidos substituye a Inglaterra en estas operaciones; pero los financistas norteamericanos no tenían la experiencia de los británicos y los empréstitos a largo plazo fueron substituí dos por colocaciones a corto plazo que iban a afectar la evolución de los balances de pago.

Por lo pronto se planteó el problema de las deudas y de las reparaciones, que en buena parte no se financió con el movimiento genuino de mercaderías, sino con préstamos a corto plazo; señálase a título ilustrativo que buena parte de las reparaciones alemanas no fueron pagadas con recursos propios, sino con préstamos a corto plazo otorgados por Estados Unidos.

La modificación de los mercados financieros transformó la estructura de los balances de pagos, porque los países que estaban acostumbrados a recibir capitales a largos plazos, tuvieron que aceptar en su reemplazo los préstamos a corto plazo. Durante un tiempo, los Estados
 
Unidos efectuaron estos préstamos a plazo corto, con los que se pretendió en algunos casos estabilizar ciertas monedas europeas.
Pero tan pronto como Estados Unidos dejó de prestar, los países deudores se vieron impelidos a exportar oro, para enjugar sus balances de pagos negativos.

Al aumentar de intensidad la salida de oro y la restricción de los medios de pago en el mercado interno, las naciones afectadas se vieron obligadas a abandonar el patrón oro y aceptar la circulación del papel moneda inconvertible.