El patrón oro

EL SISTEMA del patrón oro ha funcionado en forma satisfactoria durante la segunda mitad del siglo pasado y los años corridos del siglo actual hasta la iniciación de la primera guerra mundial.
Fue Inglaterra el primer país que inició dicho régimen, que se generalizó en las postrimerías del siglo XIX.

 

 

EL PATRON ORO CLÁSICO. SUS CARACTERíSTICAS

 

Para comprender la evolución de este sistema debemos comenzar estudiando las características del patrón oro clásico, que son las siguientes:

a) La determinación de una paridad metálica, que consiste en establecer la relación de los respectivos contenidos metálicos de dos países distintos. Así, por ejemplo, antes de la guerra del año 1914, el dólar tenía un valor legal de 1,505 gramos de oro fino, y la libra esterlina, de 7,322 gramos. La relación = 4,8666 dólares era la par metálica, lo que significaba que eran necesarios 4,8666 dólares para comprar una libra esterlina a la par.

Las monedas están ligadas al oro y su vinculación establecida por ley.

b) La libertad de acuñación que permite llevar oro en bruto y recibir en cambio moneda acuñada con una pequeña diferencia producida por los gastos de acuñación y la demora en transformar el metal en circulante. Existe una paridad entre el oro mercancía y el amonedado.

c) Posibilidad que el oro entre o salga del país sin tropiezos.

 

LAS FLUCTUACIONES DE LA MONEDA EN UN RÉGIMEN METÁLICO

 

La estabilidad de la moneda en un régimen de patrón oro se desenvuelve dentro de lo que llamamos los puntos de oro. Cuando un país tiene una mayor exportación que importación, la oferta de moneda extranjera es mayor que la demanda. Si se vende más de lo que se compra, hay una cantidad de divisas disponibles superior a la que necesita el mercado; luego la oferta de moneda extranjera tenderá a hacer bajar su precio.

Si existe un excedente de moneda extranjera, los exportadores que en pago de sus ventas poseen letras de cambio que tendrán que ser pagadas por el comprador del exterior -las letras de cambio son los documentos más usuales en las transacciones comerciales internacionales-, las van a ofrecer en el mercado, y como los importadores no requieren esa cantidad, darán un precio menor que la par metálica. Los exportadores estarán dispuestos a entregar sus letras de cambio hasta un precio determinado. El exportador hace este cálculo: si, por ejemplo, envío las letras a Londres, cobro las libras esterlinas que convierto a oro, lo embalo, pago el flete y el seguro para su transporte hasta mi país, y calculo el interés entre el momento en que retiro el oro de Londres hasta que lo recibo, y el precio que resulta de tomar en cuenta todos estos gastos es más conveniente que vendiendo la letra en el país de exportación; no me desprenderé de ella y procederé a su conversión metálica en Londres. Es el punto de entrada del oro.

Los exportadores van a entregar las letras de cambio siempre que no les resulte más económico mandarlas a Londres, transformarlas en oro y traer éste al país. La caída del valor de la moneda extranjera no va a poder pasar así del punto de entrada del oro. El fenómeno inverso ocurre si las importaciones son mayores que las exportaciones, en cuyo caso su precio no podrá pasar del punto de salida del oro.

La estabilidad de la moneda en el sistema del patrón oro está representada por una pequeña fluctuación producida por la diferencia entre el punto de entrada y salida de oro, cuya oscilación máxima no pasaba en tiempos normales del 2 %. En un sistema de patrón oro no sólo se consigue, de acuerdo con estas condiciones, un equilibrio de las cuentas internacionales (cobros del extranjero y pagos al exterior), sino una relativa estabilidad en los valores monetarios.

Para que el patrón oro pueda funcionar sin inconvenientes, es necesario que impere un régimen de libre concurrencia, con una libertad no sólo de entrada y salida de mercancías, sino también de capitales y de hombres.