Política monetaria: un abordaje histórico

La reducción del comercio internacional por la Guerra Fría

 

 

Recién se tendría una visión somera del estado monetario del mundo, cuando se desencadena la segunda guerra mundial en septiembre de 1939. Los temores de un conflicto aceleraron aun más la salida de capitales de Europa a Estados Unidos, en busca de una mayor seguridad, en el contexto de lo que se llamó la Guerra Fría.

Al producirse el nuevo conflicto, el Oro -debido a las razones ya expresadas anteriormente- estaba concentrado en buena parte en los Estados Unidos de Norteamérica. A la situación imperante al iniciarse la segunda guerra mundial, deben agregarse posteriormente los nuevos factores perturbadores creados por la inflación monetaria.

Para salvar al mundo del caos monetario y de la autarquía económica, los gobiernos de las Naciones Unidas se reunieron en julio de 1944 en la ciudad norteamericana de Bretton Woods, con el firme propósito de estructurar las instituciones internacionales que permitieron evitar los trastornos monetarios de las tres últimas décadas. Los resultados logrados en esta Conferencia serán comentados más adelante.

 

 

 

DIFICULTAD QUE EXISTE PARA ESTABLECER EL MOMENTO OPORTUNO EN QUE DEBE APLICARSE UNA POlíTICA MONETARIA DETERMINADA

 

 

Sea cual fuere el procedimiento que utilice el Banco Central para controlar la situación bancaria y monetaria, el problema más difícil que debe afrontar es el de poder elegir el momento propicio para que la política que emprenda produzca los resultados esperados. Si se desea frenar un movimiento expansionista y se aplican los instrumentos de control antes que el mercado se encuentre en ese estado, como podrá suceder si aún existen factores de la producción desocupados, la medida podrá resultar inconveniente.

Lo mismo pasaría si los procedimientos restrictivos se ejecutan una vez que la expansión se encuentra fuera del control del Banco Central.
La experiencia de algunos países ha mostrado que resulta difícil aplicar estas medidas cuando impera un optimismo exagerado en los negocios y los bancos se muestran reacios a adoptar una política menos liberal en la concesión de préstamos. Para poder llevar a cabo una política de control monetaria, el Banco Central debe poseer algún elemento de juicio que le permita fundar las medidas que adopte. En una época, el Banco de Inglaterra modificaba sus tasas de interés de acuerdo con la fluctuación que mostraban sus existencias de oro respecto a los depósitos.

Cuando la relación bajaba o subía de cierto nivel determinado, el Banco de Inglaterra aumentaba o disminuía la tasa de interés.
Se ha sostenido que este índice no era satisfactorio, por reflejar con un cierto retardo las fluctuaciones económicas que se deseaba evitar.
El economista inglés Pigou ha señalado la conveniencia de utilizar algunos índices más sensibles, si el Banco Central desea frenar los impulsos expansionistas en el momento propicio, como podrían ser los precios de los valores que se cotizan en Bolsa, el volumen mensual de nuevos pedidos que se hagan a las industrias importantes del país, las existencias de artículos terminados en poder de los comerciantes, o el número de los trabajadores desocupados.
Lo expuesto precedentemente muestra lo difícil que resulta aceptar un determinado índice para adoptar una política monetaria definida.
El ejemplo de lo que sucedió en Estados Unidos en el lapso 1920-28 ratifica esa dificultad.

Según sostienen algunos economistas, la Reserva Federal consideró que la política apropiada era mantener estable el nivel de precios mayoristas, a cuyo fin utilizó todos los procedimientos que le autorizaba en ese entonces la ley, que eran la modificación del tipo de interés, las operaciones de mercado abierto y los métodos persuasivos. En ese período, los adelantos tecnológicos y la reducción de los costos de producción hubieran tendido a reducir el nivel de precios en lugar de mantenerlo estable.

Como la Reserva Federal fue contraria a esa política de precios en baja, aplicando tasas reducidas de interés, se gestó una gran inflación de valores que produjo la gran crisis bursátil con efectos perniciosos sobre la economía mundial.
Para finalizar con este punto, recordemos lo expresado cuando estudiamos la polémica suscitada en Estados Unidos sobre los precios estables. En dicha polémica se observa cómo con posterioridad a los hechos arriba mencionados, la Reserva Federal sostuvo en forma terminante que no le competía intervención alguna en dicho problema.
 


LA POLITICA MONETARIA INGLESA Y LA CONFERENCIA DE OTTAWA

 

Para terminar esta parte de la exposición, nos referiremos brevemente a los objetivos monetarios de la política inglesa desde su abandono del patrón oro el 2 de septiembre de 1931 y sus instrumentos de ejecución. Después de la quiebra del patrón oro por Inglaterra se realiza la Conferencia de Ottawa del año 1932. Se reúnen Inglaterra y sus Dominios a efectos de establecer vínculos de carácter arancelario, económico y monetario. Como objetivos monetarios, los ingleses plantearon la necesidad de que subiera el valor de las materias primas, pues la baja de los precios agropecuarios afectaba la economía de los principales países exportadores, en donde tenían sus principales inversiones, cuyas menores rentas incidían en el curso de su balance de pagos.

 

EL FONDO DE CAMBIOS INGLÉS Y SU FUNCIONAMIENTO

 

Consecuente con estos puntos de vista se propició una política de crédito fácil y una tasa de interés baja. Además, los ingleses se dieron cuenta de que la inconversión de la libra esterlina podía afectar su estabilidad. Para mantenerla crearon un Fondo de Cambios.
Nunca hubo una declaración oficial de cómo iba a funcionar ese Fondo, pero los hechos y el propio movimiento de algunas cifras, permiten establecerlo. Como los ingleses fueron los más perjudicados por el movimiento de capitales flotantes, su política fue la de aislar su oscilación de la estructura monetaria interna, para lo cual crearon el Fondo de Cambios, con una existencia de 150 millones de libras esterlinas en letras de tesorería británicas.

Al poco tiempo de haberse depreciado la libra esterlina, aquellos capitalistas que habían retirado sus depósitos de Londres, trataron de colocarlos nuevamente. Mientras que anteriormente. las extracciones de capital habían producido la desvalorización de la libra esterlina, ahora ocurría lo contrario. Como tal situación no interesaba a los ingleses, quienes no deseaban una valorización de su signo monetario, procedieron en una forma muy sencilla: Cuando aparecía la oferta de moneda extranjera, el Fondo estaba dispuesto a comprarla a un precio fijado por él mismo. El Fondo tenía letras de tesorería que vendía en el mercado, y con las libras papel obtenidas pagaba la entrada de moneda extranjera y el oro que ingresaba en el Reino Unido.

Se produjo una acumulación de oro y divisas, sin que aumentara el medio circulante en el mercado interno. Si el Fondo tiene 100 libras en letras de tesorería y las vende en el mercado, obtiene 100 libras papel. En el mercado hay una rarificación del circulante. Si esas 100 libras se entregan luego a los que ofrecen moneda extranjera, es evidente que el aumento de circulante creado por el ingreso de las divisas se neutraliza con la venta de letras de tesorería que hace el Fondo en el mercado interno. Con este procedimiento se consiguió aislar completamente el movimiento del capital flotante de la estructura monetaria interna.

Lo interesante es que hubo un gran aflujo de moneda extranjera, que según informaciones semioficiales se convertía a las 24 horas en oro. Durante un plazo bastante largo de tiempo, Inglaterra se vio inundada por una cantidad de disponibilidades extranjeras que no incrementó sus medios de pago.

En diversas oportunidades, el gobierno inglés solicitó un aumento de las letras de tesorería del Fondo. Como el Fondo había entregado 150 millones de libras esterlinas en letras de tesorería, al mercado, tenía en su activo una cantidad equivalente de oro y moneda extranjera. La desaparición de estas letras del Fondo mostraba que persistía el aflujo de moneda extranjera. Fue necesario aumentar el monto de letras de tesorería en poder del Fondo. El proceso inverso se produjo en muy pocas circunstancias, cuando el gobierno inglés vendía moneda extranjera. La experiencia en el funcionamiento. del Fondo mostró cómo se puede mantener cierta estabilidad en la cotización de una moneda inconvertible.

 

LA CONTROVERSIA MONETARIA EN LA CONFERENCIA ECONóMICA INTERNACIONAL DE LONDRES

Inmediatamente después de la Conferencia de Ottawa, viene la Conferencia Económica InternaCional celebrada en Londres en el año 1933, en que se delinearon tres políticas monetarias distintas. Por una parte, la de los ingleses que persistieron en su tesis de Ottawa. Mientras no se disminuyeran las trabas aduaneras y las dificultades del intercambio internacional, no era posible hablar de estabilidad monetaria, pero una vez que esto se consiguiera, no habría mejor sistema que el establecido sobre la base del oro.

La segunda tesis era la de los países del patrón oro. En ese entonces había naciones ligadas al régimen de la conversión metálica que se mantenían aferradas a esta doctrina, a saber: Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Polonia y Suiza. Estos países sostuvieron la necesidad de mantener ese sistema monetario. Finalmente estaba la posición de los Estados Unidos, que hizo conocer las ideas del presidente Roosevelt en el sentido de no interesarle el valor que podía tener el dólar en el mercado internacional, sino el poder adquisitivo del dólar para las generaciones futuras.

El presidente Roosevelt creyó en ese entonces que la función fundamental de la moneda era que sirviera de patrón de pagos diferidos, o sea que su poder de compra no sufriera altibajos en el transcurso del tiempo. Lo cierto es que en esta conferencia no se pusieron de acuerdo sus representantes y terminó sin llegar a ninguna resolución concreta en materia de estabilidad monetaria.

El CONTROL DE CAMBIOS EN INGLATERRA Y LAS LIBRAS ESTERLINAS BLOQUEADAS

Al iniciarse las hostilidades en el mes de septiembre de 1939, los ingleses disponen como primera medida el control de cambios. Hasta esa fecha, los países habitualmente proveedores de Inglaterra podían transformar sus excedentes de libras esterlinas en cualquier moneda internacional, pero tan pronto como se estableció ese control, no fue posible seguir convirtiendo las libras esterlinas en

moneda extranjera y especialmente en dólares, quedando en consecuencia esa moneda bloqueada.

A raíz de las disposiciones establecidas en el convenio financiero anglonorteamericano, firmado en diciembre de 1945, hubo un período de sólo muy pocos meses en la historia de la posguerra, en que se mantuvo la convertibilidad de la libra esterlina, que corre desde diciembre de 1946 hasta fines de agosto de 1947. Desde esta última fecha, la libra esterlina vuelve a su inconvertibilidad, con todos los inconvenientes que tal situación acarrea a los países que realizan un comercio activo con Inglaterra.
 

 

 

Los precios estables en los Estados Unidos y el rol de la Reserva Federal

El análisis precedente del profesor Fisher sobre el dólar compensado tiene interés por la controversia que ha suscitado en los Estados Unidos de Norteamérica el problema de la estabilización de los precios.

Ya cuando se creó el sistema de la Reserva Federal -que es el organismo que desempeña las funciones de Banco Central- se trató de insertar sin mayor éxito en la ley, una cláusula por la cual, entre las funciones que debía desempeñar el Banco Central, se encontraba la de estabilizar los precios.

Leyes históricas

En el año 1922, el representante Goldsborough presentó al Congreso norteamericano un proyecto para aprobar el plan del dólar compensado del profesor Fisher, que tuvo el voto favorable de las clases agropecuarias, pero no contó con la aprobación de la Cámara de Representantes por la oposición de la Reserva Federal.

En el año 1924 volvió el mismo representante Goldsborough a presentar el proyecto anterior ligeramente modificado, que tampoco prosperó. En el año 1926, el representante Strong solicitó que la Reserva Federal se hiciera responsable del mantenimiento de la estabilidad de los precios. Los primeros que se opusieron a la sanción de este proyecto fueron los funcionarios de la Reserva Federal, y su texto quedó encarpetado.
Llegamos así al año 1928, en que el representante Strong vuelve a presentar un nuevo proyecto, el que dispone entre otras cosas que la Reserva Federal estabilice los precios.

En los años 1929-30 bajan los precios, y en 1932, el señor Goldsborough vuelve a presentar otro proyecto de ley. por el que se dispone que el sistema de la Reserva Federal debe elevar los precios mayoristas al nivel existente antes de la deflación y dejarlos allí estabilizados. Este proyecto tuvo el pleno apoyo de la clase agropecuaria y la oposición decidida de los funcionarios de la Reserva Federal, no obstante lo cual fue aprobado el 2 de mayo de 1932 por la Cámara de Representantes, pero fue luego encarpetado en el Senado, a causa de que el propio gobierno se opuso en forma expresa a su sanción, porque consideraba que los organismos monetarios no tenían los resortes suficientes para poder estabilizar los precios.

En los años siguientes vuelven a reproducirse esos proyectos. Para impedir su sanción por el Congreso norteamericano, lo que logró con amplio éxito, la Reserva Federal presentó tres informes, uno el 9 de agosto de 1937, otro el 13 de marzo de 1939 y el ultimo el 8 de abril de 1939. En los dos primeros informes, que comentaremos a continuación -por la trascendencia que revisten sus conclusiones para el ejercicio de la política monetaria-, la Reserva Federal ratifica sus puntos de vista contrarios a la estabilización de los precios, mientras que en el ultimo, que es de carácter general, se refiere a la necesidad de unificar los sistemas de control bancario y crear condiciones sanas en el sistema monetario del país.