Liquidación de sociedades anónimas

Disuelta la sociedad, los socios autorizados para administrarla durante su existencia deben proceder a su liquidación, bajo la misma firma, con el aditamento en liquidación, a no ser que hubiese estipulación diversa en el contrato, o que por consentimiento unánime de los socios, o a pluralidad de votos, en caso de discordia, se encargue la liquidación a alguno de los otros socios.

En este caso sólo se considera existente la sociedad al efecto de su liquidación, y el uso de la firma social por el liquidador sólo importa la facultad de liquidar y de contratar obligaciones que sean consecuencia natural e inmediata de la liquidación misma.
Los liquidadores están obligados:

 

 

  • 1 A formar, dentro de los 15 días inmediatos a su nombramiento, un inventario y balance del caudal común, cuyo resultado pondrán en conocimiento de los socios, so pena de nombrarse judicialmente, a su costa, nuevos liquidadores, si fuesen socios, y si no lo fuesen, de perder el derecho a remuneración alguna por el trabajo que hubiesen hecho.
  • 2 A comunicar mensualmente a cada socio el estado de la liquidación, bajo la misma pena.
  • 3 A proceder inmediatamente a la partición de los bienes sociales, finalizada que sea la liquidación, o antes si los socios acordaren que los dividendos se hagan a razón de un tanto por ciento, a medida que los bienes se vayan liquidando, después de satisfechas todas las obligaciones sociales.

 

Los liquidadores son responsables a los socios de cualquier perjuicio que resultare a la masa común, de negligencia en el desempeño de sus funciones, o por abuso de los bienes o efectos de la sociedad.

En el caso de omisión o negligencia culpable, podrán ser destituídos con pérdida del derecho de ser retribuidos por su trabajo. Si se produce fraude, habrá además contra ellos la respectiva acción criminal.