Abrir un negocio

Un requisito previo a un trabajo eficiente es la provisión de condiciones de trabajo adecuadas. Con frecuencia se ha notado que a medida que las condiciones de trabajo mejoran, existe una tendencia a la mejora de la producción, sin que sea de apreciar un aumento de esfuerzo por parte del trabajador. Por ejemplo, la iluminación, que se ha mejorado desde un nivel relativamente bajo, digamos de 10 a 40 bujías -una bujía es una unidad de iluminación cuya intensidad es igual a la iluminación directa que da una bujía patrón, colocada a un pie de distancia del objeto iluminado-, podría aumentar la producción de un trabajador de un 5 a un 15 %, sin esfuerzo alguno por parte de él. En la misma forma, la provisión de buena ventilación aumentará frecuentemente la producción, debido a sus propios efectos. En una tienda al por menor, por ejemplo, la buena iluminación será una necesidad, tanto para la exposición adecuada de las mercaderías, como para atraer clientes. En climas calurosos y húmedos, los sistemas de aire acondicionado en las tiendas minoristas han dado por resultado más clientes, un mayor volumen  de ventas, y, a menudo, han inducido a los clientes a pagar precios más altos.

 

Ubicación de los negocios a abrir

 

Al determinar la ubicación de una tienda minorista, una de las primeras consideraciones será la de la obtención de clientes en una ubicación en particular. Los sistemas de grandes cadenas de tiendas estudian cuidadosamente, calculando el tráfico, la cantidad de gente que pasa por lugares determinados y tratan además de clasificarlos. Las mejores esquinas, por ejemplo, serán clasificadas como lugares 100 % y serán también las que exigen el alquiler más alto. Hay calles, y hasta aceras que tienen sus propias características. Por ejemplo, algunas calles se conocen por el tipo de clientela que atraen. La Quinta Avenida, de Nueva York, y en particular ciertos trechos de ella, es mundialmente famosa por las tiendas de lujo que allí se encuentran ubicadas. Por otra parte, esto no ocurre en las calles próximas a ella. Cuando se vende al por menor, hasta la acera de una calle es de importancia.

En la fabricación, el problema se reduce a asegurar una ubicación que con. tribuya a lograr bajos costos de producción. Entre los factores que deberán ser considerados, se encuentran los siguientes:
 

  1.  Abastecimiento y tipo de mano de obra.
  2. Proximidad a las materias primas.
  3.  Adaptabilidad y costo de energía.
  4. Proximidad a los mercados.
  5.  Facilidades de transporte adecuado y su costo.
  6.  En algunos casos, el abastecimiento y tipo de agua.
  7.  Reglamentaciones locales, provinciales o del gobierno central referentes a la industria.

La ubicación elegida es generalmente una combinación de los varios factores de ubicación. Dado que todos estos factores no son de igual importancia para una compañía en particular, su importancia relativa debe ser debidamente apreciada. Por ejemplo, en algunas compañías la proporción de costo de la energía es insignificante, mientras que en otras puede ser el mayor de los costos del negocio. Por otra parte, la consideración de la mano de obra, al buscar una ubicación, debe ser tenida muy en cuenta; es posible que un negocio se pueda ubicar en una zona de alto costo de energía, si los costos de mano de obra en esa misma zona representan un ahorro apreciable. Se deberá poner mucho cuidado al determinar la ubicación de un negocio, cualquiera sea su tipo, debido a que un error cometido al ubicar una fábrica o negocio no puede ser fácilmente remediado y probablemente resulte muy costoso de corregir. El edificio de una fábrica, una vez que ha sido construido en un lugar inadecuado, no puede ser movido, y la continuación del trabajo en él podría resultar para sus propietarios como una piedra atada al cuello.
 

 

El edificio

Una de las primeras decisiones que se deberán tomar, referentes a la provisión de espacio, será la de si éste habrá de ser alquilado, o si resultará más conveniente construir un edificio. Podríamos agregar también que, aun antes de que esto se considere, la administración deberá estar doblemente segura de que este espacio es realmente necesario. Es un hecho comprobado que muchas compañías no necesitarían espacio adicional si supieran usar el que tienen en forma más eficaz. Por ejemplo, defectos tales como mala distribución, transportes in. ternos inadecuados, almacenamientos impropios, no usar una máquina al máximo de su capacidad y, especialmente, métodos inadecuados, dan por resultado una baja producción. Ocurrió en algunos casos que ciertas compañías se  convencieron de que necesitaban más espacio, y después de cuidadosos análisis y estudios, descubrieron que, por medio de una administración apropiada de la fábrica, no sólo ya no necesitaban de ese espacio, sino que aún les sobraba. Dado que la compra o construcción de un edificio es generalmente un gasto grande de capital, corren parejas con la posesión de éste costos fijos tales como intereses, depreciación, impuestos y otros que existen lo mismo, ya sea que se use
no ese espacio.

Hay algunos casos en que no sería cuerdo construir, sino más conveniente alquilar el espacio necesario. Tal el caso de una compañía cuya condición financiera fuese algo estrecha, y en la cual ese dinero pudiese ser usado más provechosamente como capital circulante. Al elegir el lugar para un edificio o dentro de un edificio, deberá proveerse amplio espacio para poder efectuar una expansión fácil. Además, otra decisión que también deberá ser tomada es la concerniente al tamaño del edificio requerido. Dado que son pocas las industrias que operan en un nivel constante a través de todo el año, deberá decidirse si el edificio será suficientemente grande como para sopor-tar la curva máxima de ventas -la cual podrá ser el doble que la del mes de ventas mínimas-; si deberá adaptarse a las necesidades del mes de ventas mí-nimas, o si el espacio se calculará basándose en el término medio de ventas. Si la capacidad del edificio se basa sobre el mes de ventas máximas, naturalmente su utilización se paralizará durante parte del año; si lo ha sido sobre el mínimo, deberán entonces comprarse mercaderías de otras compañías para poder cumplir con las necesidades de las ventas. La combinación más conveniente, en caso posible, es hacer funcionar la fábrica a un nivel constante durante todo el año, es decir, de acuerdo con el término medio de las ventas anuales. Esto obliga a fabricar más de lo necesario en los meses de bajo volumen de ventas, almacenando en tal forma grandes cantidades de mercaderías y, por otra parte, atender a ventas mayores que la producción, entregando mercaderías de los almacenes.

En los negocios minoristas, se ha adelantado mucho en los tipos de edificios utilizados. El desarrollo de nuevos tipos de fachadas, iluminación indirecta, nuevos métodos de manipuleo, tanto de la mercadería como del dinero, y nuevas ideas acerca de la exposición de las mercaderías, junto con comodidades para estacionamiento de vehículos, han contribuido a hacer que los negocios minoristas de hoy sean considerablemente diferentes de sus predecesores.

En la fabricación también han ocurrido cambios sustanciales. En general, ha habido la tendencia a hacer tales edificios más atractivos, tanto en su exterior como en su interior. El moderno edificio fabril no es ya el adefesio de la localidad, sino que frecuentemente constituye un atractivo más en el barrio. Estos edificios ya no se construyen en forma económica y sólo desde un punto de vista utilitario, sino que muchos de ellos se encuentran rodeados de parques.

Se ha experimentado considerablemente con el uso de edificios fabriles sin ventanas. Tales edificios no cuentan con luz o ventilación natural, dado que éstas no pueden ser controladas y varían de hora en hora y de estación en estación. En lugar de ellas, se los provee de luz artificial cuidadosamente controlada y aire acondicionado, resultando las condiciones de trabajo las mismas durante las 24 horas del día, lo que permite el uso de tres turnos en condiciones constantes. Debido a que estos edificios han sido generalmente construidos con un mínimo de columnas, y a que la ubicación de las máquinas no depende de las ventanas, permiten, por lo tanto, una mayor flexibilidad para la disposición general de los elementos.

Una decisión a menudo muy difícil de tomar es determinar si un momento dado, a pesar de tratarse de un edificio necesario, es el apropiado para construirlo. Generalmente la gran necesidad de una nueva construcción se presenta a fines de un período de expansión en los negocios, en momentos en que es fácil vender y en que los costos de construcción están en su nivel máximo. La construcción de una fábrica en ese momento significará alto costo de construcción, y además, que ella sea mayor que lo necesario durante los próximos años. Los contratos por lo general se firman precisamente antes de que comience una declinación en los negocios, y es así cómo la construcción a me-nudo termina durante un período de depresión. Ha habido muchos casos de compañías que han ido a la quiebra debido a este orden de sucesos.