Propiedades particulares y de la sociedad

Tradicionalmente la propiedad fue calificada como el derecho de usar, disfrutar, disponer y vindicar las cosas de la manera más absoluta y aun de la manera más abusiva. Cuando el hombre decía que una cosa era suya, ya se podía asegurar que haría con ella lo que le viniese en ganas, incluso malbaratarla y destruirla. Para eso era suya. El derecho de dominio no tenía fronteras. Pero conforme el derecho se fue socializando, hubo de reconocérsele límites y fronteras que escapaban al capricho individual. La máxima "yo hago con esto lo que quiero porque es mío", vino a ser una máxima de abuso del derecho, porque ponía por encima de todo el gusto del propietario, sin contemplación ninguna a los usos comunes ni a las necesidades sociales.

Así, el que tenía un peral, le podía quemar o destruir a hachazos, olvidándose de que las peras existían en primer lugar para ser comidas, en segundo término para ser vendidas aumentando la riqueza social y sólo en ultimo lugar para acrecentar la riqueza del propietario. Por eso el autor del presente libro se atrevió a insinuar una revolución en los conceptos, definiendo la propiedad como "el derecho de usar, disfrutar y disponer de las cosas con arreglo a su naturaleza, en servicio de la sociedad y. para provecho del propietario".

Esto implica que lo primero que hay que hacer con la pera es comerla, porque eso es lo. que demanda su naturaleza; en segundo lugar, si no se quiere comer, se la puede poner en venta, porque ése es el modo que tiene la sociedad de utilizarla; y en ultimo término sirve para enriquecer al propietario como premio justo a"sus esfuerzos en cultivarla.

La propiedad, llamada también dominio, es plena cuando su titular reúne todos los atributos que la integran; y menos plena o desmembrada cuando alguno de ellos, como el uso, el disfrute o la disposición, está en manos de tercera persona; o cuando gravita sobre ella alguna servidumbre; o cuando está comprometida en garantía de otras obligaciones, como en los casos de prenda; hipoteca, empeño de frutos o retención.
Queda dicho que la tierra no es del hombre sino de la sociedad; pero sus frutos son exclusivos del hombre. Así, el valor del terreno no corresponde al hombre sino a la masa social y es de ésta el aumento de su valor por compra, por permuta, por herencia y por cualquiera otro título de transmisión. Por eso la llamada plusvalía o aumento del valor del terreno nunca debiera quedar -como pasa hoy-, en poder del propietario sino en provecho de la sociedad, mientras que el valor de lo edificado, plantado o sembrado, toca exclusivamente al sujeto que edificó, plantó o sembró.

 

PROPIEDADES PARTICULARES.

 

- Además de la propiedad de las cosas muebles, inmuebles y semovientes, hay otras propiedades particulares entre las cuales se destaca la de los frutos de la inteligencia, como son las obras literarias y ar-tísticas, la musica, la pintura, el grabado, la cinematografía, la escultura, la radiografía, la fotografía; pero estas propiedades tienen la particularidad de ser temporales, pues sólo corresponden a sus autores durante cierto tiempo, y a sus herederos o adquirentes durante un tiempo menor. El autor de un drama cobra derechos de propiedad, siempre que se represente durante la vida de él y tantos o cuantos años durante la de sus herederos, pero si la vende a otro particular cualquiera, éste o sus herederos, sólo seran sus dueños durante un tiempo menor. Este mecanismo tiene diversas particularidades un tanto enojosas de explicar. Todas ellas reunidas en su conjunto, constituyen el derecho de propiedad industrial, representado por las patentes de invención y las marcas de fábrica, o el de propiedad intelectual que garantiza el dominio de las obras de arte. Tienen como exi-gencia particular las industriales, ser puestas en explotación, pues las cosas que han de ser útiles para la Humanidad, si no se utilizan, pierden ese carácter y el derecho a su propiedad desaparece.

Estas propiedades intelectuales e industriales tienen un complicado engranaje y merecen ser estudiadas con detal1e en las obras especiales consagradas al efecto.

La propiedad intelectual y la industrial deberán constar inscritas en un Registro público. Si pasado determinado tiempo no lo estuvieren, las obras entrarán en el dominio público y cualquiera podrá aprovechadas y reproducidas.

 

CÓMO SE ADQUIERE LA PROPIEDAD.

 

- La propiedad se adquiere:

  • Por la ocupación,. apoderándose un hombre de la cosa que esté sin dueño. 
  • Por accesión, cuando un objeto se adhiere espontáneamente a otro. 
  • Por ministerio de la ley, como cuando es la ley la que impone el cumplimiento de determinadas obligaciones, tales como el retracto, la indemnización por accidentes, la reparación por efecto de delitos o faltas, el abono de réditos o intereses señalados en disposiciones legales y cualesquiera otras análogas. 
  • Por el trabajo. El trabajo que uno ejercita por su cuenta le hace dueño del objeto construído. El que realiza por cuenta ajena sólo le da derecho al pago de la remuneración convenida y lo cons-truído será propiedad de quien lo encargó.
  • Por los contratos, segím lo prevenido para cada uno en los términos de los mismos. 
  • Por herencia o legado, según lo prevenido por las leyes para unas y otros.
  • Por prescripción, que es la simple tenencia material de una cosa perteneciente a otra persona.