Sucursales: contabilidad y balances

Cuando una Sucursal se dedica al comercio minorista no será necesaria su inscripción en los Tribunales de Comercio de su respectivo domicilio, y sus operaciones serán registradas en la contabilidad de la Casa Matriz en forma periódica y sumaria, en vista de los estados o planillas de movimiento que cada Sucursal está obligada a remitir a la Casa Matriz diariamente.

Pero, en este caso, se impone el uso de Mayores auxiliares, uno para cada Sucursal, a fin de pasar a ellos los importes correspondientes a los rubros que  en la contabilidad central figuran como subtítulos de cuentas.

El régimen de contabilidad de una Sucursal varía de acuerdo con la amplitud e índole de las operaciones que practique. Si tiene facultades restringidas, se limitará a vender las mercaderías recibidas y a pagar los gastos propios de su funcionamiento, dentro de las cantidades establecidas. Si tiene facultades más amplias, podrá adquirir mercaderías, contraer compromisos, acordar créditos, etc.

Hallándose inscripta en los Tribunales de su respectivo domicilio, deberá llevar los libros principales, con todas las prescripciones establecidas en el Código de Comercio.

Además de las cuentas propias de toda explotación como las de Caja, Mercaderías, Documentos a cobrar, Gastos generales, etc., corresponderá llevar una cuenta especial, denominada Casa Matriz, que deberá coincidir siempre con el movimiento registrado en la cuenta Sucursal de la contabilidad de la Casa Matriz.

Esta cuenta se debita por las remesas de valores, mercaderías, ete., hechas a la casa central; se acredita por el valor de las mercaderías y demás valores que recibe de la casa central.

El saldo, al iniciarse las operaciones. indicará la existencia de la Sucursal. Al cerrarse un ejercicio económico, representará esa misma existencia, aumentada o disminuida, respectivamente, de la utilidad o quebranto obtenido, el cual coincidirá con el resultado que arroje el cuadro de Pérdidas y Ganancias.